A lo largo de estos años he centrado mi especialidad en la preparación de todo tipo de exámenes. He abarcado desde exámenes oficiales de inglés y español para extranjeros, Selectividad, pruebas de acceso, exámenes universitarios y oposiciones. Si bien es un rango amplio, lo cierto es que todos tienen puntos en común.
Vamos a detallaros algunas de estas claves:
1) CONOCE A TU ENEMIGO. La mayor parte de estos exámenes siguen unas pautas establecidas por el organismo evaluador, por lo que lo primero que se debe hacer siempre es conocer a la perfección el tipo de examen al que uno se va a presentar. Cuantos más modelos de prueba podáis revisar más seguros podréis enfrentaros a ellos. Evitar cualquier tipo de sorpresa, en la medida de lo posible, es una de las claves principales para el éxito en vuestros exámenes.
2) TEMPORIZAR: Una vez os hagáis con los exámenes de prueba pertinentes, es vital que sepáis el tiempo con el que contáis para hacer los ejercicios. No hay nada peor que un suspenso por no haber tenido tiempo a completar el examen. Por ello, en clase trabajamos con los tiempos establecidos. Al principio puede parecer que se están obviando muchos detalles, pero a la larga, os beneficiará muchísimo.
3) ESQUEMATIZAR ANTES DE EMPEZAR A ESCRIBIR: Por diversos motivos esto es crucial. Por un lado, tiene que ver con el tiempo. Si escribís en sucio y luego lo pasáis, hay altas probabilidades de que no os dé tiempo a hacerlo, por lo que la tarea quedará incompleta; lo que significa la mitad de vuestra puntuación. Por otro lado, si lo hacéis directamente sin organizar lo que queréis poner primero, corréis el riesgo de hacer que vuestro examen estéticamente no luzca. ¿Qué significa eso? Para un profesor que tiene que corregir 40 exámenes o más que el examen esté limpio y bien organizado facilita mucho su tarea, por lo que presentará una mejor disposición a la hora de corregir ese examen frente a uno que no lo está.
4) ME HE QUEDADO ESTANCADO: Cuando esto ocurra no debéis bloquearos. Seguid avanzando por el examen y ya volveréis atrás cuando tengáis completado lo que sí sabéis. Algunas veces es una cuestión momentánea, y la "inspiración" vuelve más adelante.
5) ¿REPASAR O NO REPASAR? Repasar es un arma de doble filo. Hace muchos años aprendí de una profesora mía que la primera respuesta que damos es la buena. Confiad en vuestra intuición. Si dudáis y cambiáis la respuesta hay altas probabilidades de que la pongáis mal. Sin embargo, cuando tenéis que redactar, siempre recomiendo un ligero repaso en busca de fallos tontos (faltas de ortografía, tipográficos, puntuación, etc)
Por último, pero no menos importante, id descansados, desayunados y tranquilos. Los nervios y el cansancio pueden jugaros malas pasadas, y por desgracia eso es algo que se escapa al control de cualquier profesor que os haya preparado.