viernes, 19 de diciembre de 2014

Inteligencia /vs/ cociente intelectual

Se tiende a pensar, erróneamente, que la gente con el cociente intelectual más elevado es la que es más inteligente. De un tiempo a esta parte, las investigaciones psicológicas a este respecto han dado un giro de ciento ochenta grados. Según algunos estudios hay distintos tipos de inteligencia: inteligencia lingüística, musical, kinética, lógico-matemática, etc, Y yo no puedo estar más de acuerdo.

Tras muchos años de experiencia, no puedo más que pensar que nuestros alumnos aprenden de maneras distintas. Como ya decía en la entrada con la que inauguré este blog, las capacidades de cada alumno son algo a tener en cuenta a la hora de aplicar una metodología. Es por ello, como ya dije, que no creo en una metodología única aplicable a todo nuestro alumnado. Haciendo eso lo único que lograremos es desmotivar a los alumnos que no se ajusten a ese método.

También está muy extendida la creencia de que la gente con más memoria es más inteligente. Obviamente, como les digo a mis alumnos más jóvenes, el cerebro es un músculo y cuánto más lo ejercitas, más se desarrolla; pero también hay gente con esa capacidad innata. Yo no la tengo. He asumido hace mucho tiempo que tengo una memoria limitada y, es más, la comparo con la de un ordenador: cuando me estoy quedando sin espacio libero y olvido cosas que ya no utilizo para hacerle sitio a la información nueva. Por ello, tenemos que buscar técnicas de asociación de conceptos; tema que abordaremos en otra ocasión.

¿Cuántas veces habré oído "los idiomas no se me dan bien", o "esto no lo voy a aprender nunca"? Nuestros alumnos tienen que entender que, efectivamente, no todo el mundo tiene las mismas capacidades. No debemos dejar que se comparen con otros que sí las tienen, o incluso con nosotros. La motivación y una buena dosis de auto-estima es la clave para conseguir cualquier meta que nos propongamos. Sólo he tenido dos casos a lo largo de mi carrera profesional de los que he pensado que no había mucho que yo pudiese hacer. Ambas personas tenían graves problemas de aprendizaje ya en su propio idioma que los había llevado a ser un fracaso escolar, y a eso se le juntaba el hecho de que no tenían ningún tipo de constancia.

La constancia es otra de las claves. Tengo un cociente intelectual ligeramente elevado por encima de la media, o eso me dijeron en el instituto, pero no soy ninguna superdotada, a pesar de que los más jóvenes de mi clase piensen que tengo las respuestas para todo. Sin embargo, soy una persona constante y con una buena disposición para el trabajo. Prácticamente cualquier carencia que tengamos la podemos suplir a base de esfuerzo, trabajo y mucha constancia. Siempre les recuerdo que cuando aprendemos un idioma es algo que vamos a hacer para el resto de nuestras vidas. No existe un máximo de nivel adquirido; no hay cosas que no puedas seguir aprendiendo, y si dejas de practicar lo pierdes.  Por ello, la constancia es la clave.


jueves, 4 de diciembre de 2014

El sistema educativo español

Permítanme que hoy me salga un poco de la línea preestablecida para este blog y me centre más en una cuestión que, nos preocupa, y con razón, a todos hoy en día.

Según el informe PISA de 2013, nuestro país ocupa el puesto 37 en habilidad lectora, el 31 en matemáticas y el 33 en ciencias. Esto supone casi 10 puestos por debajo de la media de la OCDE, y casi 8 puestos menos de media con respecto al informe del 2012. No hace falta, pues, ser un genio para observar que la entrada en vigor de la LOMCE no ha sido más que otro fracaso político en lo que a materia educativa se refiere.

 ¿Qué es lo que falla? ¿Por qué nuestros alumnos se pasan horas y horas en el colegio y no consiguen unos resultados adecuados? ¿Es meramente una cuestión de medios? Es más que evidente que, con los resultados de dicho informe en la mano, los recortes en Educación no han ayudado en nada, sino más bien todo lo contrario. Pero a la vez hay otras cuestiones mucho más profundas y, tal vez de tipo social, que son más difíciles de apreciar, ya que, a pesar de que nuestra sociedad ha cambiado mucho en el último siglo en materia de educación no hemos sabido estar a la altura.

Para empezar no hemos sabido enfocar el concepto de conciliación familiar en el trabajo, lo que ha llevado a que los padres se vean obligados a derivar cuestiones educativas del ámbito familiar al escolar. No sólo eso, sino que el sentimiento de culpabilidad que puede generar en los padres el pasar pocas horas al día con sus hijos, en ocasiones los lleva a sobreprotegerlos, dándoles una posición de poder de la que luego abusan en la escuela. ¿No recordáis cuando te castigaban en el colegio y lo primero que te preguntaban en casa era lo que habías hecho para merecer un castigo? Bien, hoy en día hay una tendencia cada vez más al alza a culpar al profesor. Esto deriva en que el trabajo disciplinario del profesor en el aula sea mucho más duro.

¿De dónde vienen todas estas actitudes negativas con respecto al profesorado? Este tipo de actitud no es innata en el 90% de los niños, sino que es una conducta aprendida. Mi madre es profesora, así que llevo muchos años de mi vida oyendo como gente le recrimina sobre lo "bien que viven los profesores". "Trabajáis muy pocas horas y tenéis 3 meses de vacaciones". "No sé de qué os quejáis. Mira todo lo que os pagan para lo poco que hacéis". No hay que ser un genio para saber que si los niños escuchan estas opiniones por parte de los adultos no van a respetar a la figura de un profesor. ¿Hasta qué punto es cierto todo esto?

Hay muchas cosas de esta profesión que la gente de esta opinión ignora. El trabajo que hay detrás de una clase es inmenso: trabajo de investigación, búsqueda de materiales, preparación de los mismos, planificación de la lección, su temporalidad, los objetivos que se buscan alcanzar, la pre-evaluación, la post-evaluación, ... Y esto es sólo una clase. Hay tutorías, claustros, consejos escolares, planificación anual, reuniones con padres, evaluaciones, etc. ¿Por qué tanta gente llega entonces a esas conclusiones?

No voy a ser corporativista. Es más, voy a ser muy dura. A día de hoy todavía hay demasiados profesores que no aceptan las responsabilidades que vienen con esta profesión. Todavía hay demasiados profesores que llegan a ella empujados por el ansia de tener un trabajo de por vida, un buen sueldo y casi tres meses de vacaciones al año. Todavía hay profesores que ignoran los contenidos y objetivos de sus asignaturas y enseñan a sus alumnos cuestiones obsoletas, sin ninguna practicidad. Todavía hay profesores que se creen que están muy por encima de sus alumnos y que, si suspende el 60-70% de su clase no es porque ellos hayan hecho algo mal, sino que es culpa de los niños "que cada día son más burros".

Me indigna soberanamente esta actitud y este poco respeto por esta profesión de tanta importancia como la de médico, juez o arquitecto. Y es que la responsabilidad que cae sobre los hombros de un profesor es enorme. Formamos a nuestro futuro.

Por ello, siempre he creído que el fallo número uno dentro de nuestro sistema educativo es la elección de profesorado. Es bien sabido que el sistema finés es el mejor del mundo. ¿Saben ustedes por qué? Cito:

"Para poder ser profesor de primaria o secundaria es necesario tener un título superior de máster en magisterio. Además la labor del profesor es muy respetada habiendo un alto nivel de competición entre los candidatos a acceder a dichos estudios.Los profesores del sistema público son elegidos directamente por la directiva del centro educativo. Esto permite que cada centro pueda crear los mejores equipos de trabajo y buscar a los profesores que mejor encajen en su proyecto educativo real. Los fondos que recibe cada centro son proporcionales al nivel de calidad que estos ofrecen."

Aunque el sistema en España se ha modificado hace unos años, sigue sin ser eficiente. La primera vez que se accede al aula como profesor titular se hace después de tan sólo 4 meses de prácticas en las que, con un poco de suerte, habrás dado dos clases completas. Desde luego, no es suficiente. El sistema de oposiciones sigue estando obsoleto y premia más la capacidad memorística que la de análisis, resolución o empática.

¿Y qué pasa una vez que se entra en el sistema? Nada. Los profesores fijos no se ven obligados a ponerse al día, a reciclarse o a obtener resultados palpables. Los que lo hacen es por verdadera vocación. Porque, en realidad, eso es lo que falta: VOCACIÓN. Ya en la Universidad oí a un gran número de compañeros que lo único que querían era tener un puesto de trabajo fijo. "¿Te gustan los niños/adolescentes?" "¡Qué va! Son insoportables. Cuando sea profesor les voy a poner unos exámenes dificilísimos".

Uno de los motivos por los que el sistema finés funciona es porque se respeta a los profesores; pero se los respeta porque los profesores se lo ganan. Trabajan muy duro para conseguir un nivel de eficiencia, y los éxitos de sus alumnos son los que avalan ese trabajo. Para conseguir ese respeto, ese puesto en el informe PISA o ese sueldo se obligan a trabajar mucho y constantemente. Ellos son una inspiración para todos aquellos que sí que tienen vocación.

lunes, 1 de diciembre de 2014

Enseñar a adultos

Al contrario de lo que pueda parecer, enseñar a adultos no es una tarea fácil. A pesar de que supone un reto constante, también requiere dosis extras de paciencia por ambas partes, ya que el aprendizaje en esta etapa puede ser más lento. Es por ello que debemos, no sólo intentar motivar a nuestros alumnos de muchas más maneras, sino que también hay que buscar nuevos métodos de enseñanza y dar con el que es clave para cada uno de nuestros alumnos.

Según Noam Chomsky, renombrado lingüista estadounidense (aunque mediáticamente más conocido por su faceta más política), todos los seres humanos nacen con una capacidad lingüística innata que le permite generar un número infinito de oraciones y, además, adecuarlas al contexto en el que se aplican. Pero, ¿qué ocurre en los casos de bilingüismo o de adquisición de una segunda lengua?

Está comúnmente aceptado que son los niños los que aprenden idiomas más rápido, y cuanto más jóvenes empiecen con este aprendizaje mejor será el resultado. ¿Es esto así? Y, ¿por qué no es así en los adultos?

El caso de los niños se sustenta con la teoría del lenguaje de Chomsky, por nuestra capacidad innata para hacerlo; pero, ¿y los adultos? Los niños no nacen con miedos. Los miedos nacen a través de la experiencia, propia o ajena. Es decir, un niño no nace con la creencia de que no va a poder aprender algo; es más, mientras son muy pequeños, los animamos a que aprendan a pasos agigantados. pero a la vez, poco a poco, les vamos infundiendo los miedos propios de los adultos que, por experiencia hemos aprendido a tener cuidado, a conocer nuestras limitaciones, etc. Y así, poco a poco, nos vamos llenando de prejuicios.

El cerebro de un adulto está viciado y más cerrado al aprendizaje por una cuestión de prejuicios que hemos convertido en creencias sociales. Somos nosotros los que, en la edad adulta, cerramos nuestra mente al aprendizaje y conocimiento. "No voy a aprender nunca", "ya soy mayor para aprender esto", "los niños son esponjas; nosotros no". Estos pensamientos negativos con respecto a uno mismo hacen que aprender sea una tarea muy ardua. Es el error más común que nos vamos a encontrar, y convencer a un adulto de que está equivocado es mucho más difícil que convencer a un adolescente que, a pesar de todas sus quejas y sus malas caras, acaban confiando en tu experiencia.

Los adultos necesitan ser estimulados en el aula exactamente igual que los niños, pero con una dificultad añadida: tienen que irse a casa con la sensación de haber estado en una clase productiva. Para ello, mi consejo es hacer clases en las que se cambie de tipo de actividad cada cierto tiempo. Alternar ejercicios en los que se cultiven los distintos tipos de habilidades relacionadas con el aprendizaje de un idioma. Pero además, los alumnos deben saber en qué beneficia cada actividad a su conocimiento de la lengua. Deben ser conscientes del proceso que estamos llevando a cabo y qué es lo que queremos conseguir con todo ello.

Hay una cosa más que considero vital en este campo. Una cosa que sí que disminuye con los años es nuestra capacidad memorística. Personalmente, nunca me he preciado por tener una buena memoria, aunque según mi madre es porque es selectiva. Pero, ¿acaso no es selectiva para todo el mundo? Siempre he utilizado técnicas nemotécnicas para ayudarme en este proceso. En mi caso fue la música, y The Beatles fueron los primeros que me ayudaron a recordar vocabulario y estructuras antes de ser capaz de entender cómo funcionaban. Pero también me he encontrado con profesores que han hecho que las clases fuesen tan divertidas y que me sintiese tan relajada en clase que recuerdo expresiones que no voy a utilizar en la vida. Así que SÍ, los adultos también aprenden antes en un ambiente relajado y distendido.

Y siempre recuerden una cosa: NO es imposible para nadie, tenga la edad que tenga, el aprendizaje de una lengua. Sólo hay que tener en cuenta que puede que sea más lento porque nuestras capacidades no son las que eran, y que, por suerte o por desgracia, nunca alcanzamos un nivel tope sino que al aprender un idioma, debemos aceptar que es algo que irá con nosotros para siempre.